3 problemas de los diseñadores instruccionales cuando hablamos de nuestro trabajo

problemas de los diseñadores instruccionales

Contarle a la gente lo que haces es, además de imprescindible como herramienta comercial, muy agradable. En parte porque a todo el mundo le encanta hablar de sí mismo, y a veces no llega con 140 caracteres; en parte porque ayuda a aclarar y desarrollar las ideas; y en parte porque, cuando lo haces de forma didáctica, sientes que estás echando una mano.

Pero a la hora de hablar de lo que hago tengo tres problemas con el vocabulario básico, que creo que están bastante extendidos entre los que nos dedicamos a esto de la formación corporativa:

¿Quién es el destinatario final de mi trabajo?

O, más exactamente, ¿cómo le llamo? Puedo vivir con aprendiz, que además tiene la ventaja de la neutralidad de género, pero me suena a “novato” y un poco paternalista. Discente y educando me parecen pedantes. Alumno me evoca una clase de colegio. De discípulo ya ni hablamos (literalmente: hace mucho que no la oigo en boca de nadie que no me estuviera hablando de pintores o filósofos).

Es un incordio para alguien que escribe un blog sobre formación, la verdad; sé que la precisión en el vocabulario es importante, pero en este caso soy incapaz de decantarme por uno. Veréis que en mis entradas, especialmente cuando hablo de materiales multimedia y de interacción, incluso recurro al comodín usuario, que vale para un roto y un descosido.

Si diseño recursos didácticos, ¿cómo se llama mi trabajo?

No soy un profesor, no soy (solo) un formador. A veces soy un eLearning developer, un desarrollador de eLearning, un diseñador instruccional, un consultor de formación, un consultor pedagógico, un diseñador tecno-pedagógico cuando me pongo estupendo, o un experto en tecnología educativa.

¿Cambio de nombre o cambio de funciones?

¿Cambio de nombre o cambio de funciones?

Aquí tengo menos complejos: me inclino por diseñador instruccional. No me gustan los extranjerismos gratuitos, pero reconozco que este es útil, así que consulté a la RAE sobre qué traducción era más apropiada. La respuesta que me dieron, “diseñador de programas didácticos”, me gusta, y elimina el regusto a “instrucción”, pero es un poco largo, así que opto por combinar los dos títulos.

La RAE lo tiene claro

La RAE lo tiene claro

¿Cómo rayos se escribe elearning e-learning eLearning?

Tampoco creo que tenga ninguna importancia, pero he visto discusiones encendidas sobre el tema. Por si a alguien le importa, suelo decantarme por e-learning, por puro hábito.

Tres lagunas que me persiguen desde hace una década. Claro está, acepto encantado argumentos en favor o en contra de unos y otros.

 

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