Enséñales que pueden hacerlo

El fantástico vídeo de TED.com que pongo abajo me ha recordado por qué me dedico a esto. Lo más agradable de formar a otras personas, sea en lo que sea, es darles autonomía, convertirles en más independientes de lo que eran. Pocos de los cursos que imparto no cuentan con una parte en la que los asistentes ven y protagonizan la transformación de los contenidos en posibilidades (laborales, personales) que antes no tenían.

Kiran Bir Sethi llama a esto “the I can bug“, el “virus del puedo“, y hace una magnífica presentación de cómo hacer que este bicho se convierta en contagioso. Se trata de que los individuos sean sistemática y conscientemente infectados, ofreciéndoles retos que supongan un empoderamiento, una toma de control por su parte. Cuando las personas experimentan que cambiar las cosas está en sus manos de una forma tan evidente, las excusas desaparecen y son sustituidas por el entusiasmo y las ganas de hacer.
Una de las claves está precisamente en planificar la formación, la educación, sin olvidarse de que debe formar parte del mundo de los alumnos, no puede existir al margen del contexto, y por tanto tiene que dotar de conocimientos que tengan impacto sobre éste. Para que este efecto se produzca hay una secuencia lógica en tres pasos:
  • Concienciar, mostrar que que el objetivo de la formación puede conseguirse.
  • Capacitar, dar las herramientas para lograr ese objetivo (los conocimientos, las habilidades).
  • Empoderar, que sean los alumnos quienes persigan y consigan ese objetivo.
Este paso del “me han enseñado que esto se consigue así” a “estoy haciendo que esto sea así” es el culmen del aprendizaje, y actuaciones inspiradoras como la de Kiran Bir Sethi dejan claro que cualquier otra forma de enseñanza es, en comparación, inútil.

Si tenéis alguna duda, basta con ir al minuto 8:03.

A caminar se aprende andando


Cuando planeamos el diseño de un curso hay una tendencia automática a enfocar nuestra actuación tal y como hemos visto que se hace durante toda la vida, a través de la exposición de la materia por parte del experto (el formador) a una audiencia de no expertos. Este procedimiento, aunque es inevitable en algunos momentos, no es deseable ni óptimo para conseguir que los asistentes al curso asimilen lo que se supone que deben aprender.

Podemos recurrir a una charla expositiva cuando nuestros alumnos necesitan conocer determinados conceptos teóricos que sienten las bases de un conocimiento práctico o cuando no hay tiempo para más, pero en cualquier cosa más extensa que una conferencia el foco debe estar en la práctica. Al fin y al cabo, el objetivo último de nuestra labor es que esas personas terminen nuestro curso con algunas habilidades que antes no tenían. No es necesario que se trate de algo observable, como aprender a utilizar un programa o a hablar un idioma, sino que puede ser algo tan etéreo como aprender a ver de otro modo las relaciones con los compañeros de trabajo; la clave está en que se trate de algo que antes no sabía hacer, y ahora sí. Y la clave está en el verbo “hacer”.

Podemos hablar hasta el infinito acerca de cualquier tema, y nuestros oyentes pueden atendernos con todo el entusiasmo del mundo, pero si no les damos la oportunidad de poner en práctica el nuevo conocimiento, no habrán aprendido nada. Por eso es conveniente que toda la estructura enfocada a la formación de profesionales, desde los planes de formación (porque hay cosas que, por ejemplo, no pueden ponerse en práctica a través de e-learning, y esto hay que tenerlo en cuenta) a los temarios específicos y, por supuesto, las acciones formativas, dejen hueco a la manipulación, la práctica, la experimentación, el aprendizaje real.

No existe nada parecido a una habilidad teórica: si existe es porque sabes usarlo, sea un móvil o una estrategia para resolver sudokus. Por tanto, aunque tu próximo curso sea sobre ventas, gestión de equipos o cualquier otro campo poco tangible, deja hueco a la práctica. No se trata de aparcar la teoría, sino de convertirla en ejecución: en lugar de enumerarles técnicas de venta, ponles a vender y luego diles cómo mejorar. En lugar de hablarles sobre cómo motivar a un equipo, que hagan su mejor esfuerzo en una simulación, y luego revélales cómo hacerlo mejor. En lugar de explicarles cómo hacer una buena gestión del tiempo, ponles a elaborar una agenda, y luego corrígeles en lo que puedan perfeccionar.

Como siempre, un experto puede expresarlo mucho mejor que yo:

Buenas ideas para el e-learning

Sé que me repito, pero hoy en e-learning, conocimiento en red y web colectiva veo un video de PICOL muy interesante. El tema es la historia de Internet y es de lo más entretenido, pero lo que me llama la atención, como otras veces, es el estilo del video: simple, limpio y usando la imagen animada como apoyo de una explicación en audio bien estructurada.

Aunque quizá es un poco largo para incluirlo tal cual en un curso online, está claro que explicar conceptos de este modo, haciendo algo similar a un mapa mental animado para guiar la atención del receptor, favorece el aprendizaje y mantiene el interés del alumno. Y si además imitamos el carácter hipertextual de la red para hacer estructuras no lineales al exponer la información (es decir, que se pueda saltar de un concepto a otro a voluntad, con un número limitado de enlaces para no perdernos, en lugar de seguir necesariamente un camino ya marcado), tenemos un buen planteamiento de base para diseñar nuestros cursos.

Cómo NO usar Power Point

Sé que es un vídeo que se ve con frecuencia, pero no puede faltar en este blog. Está en inglés, pero resume perfectamente los vicios de muchos formadores a la hora de hacer sus presentaciones:

Enumero los puntos principales (se pierde el toque humorístico, lo siento):

No incluyas cada palabra que vayas a decir (y que cada idea no ocupe más de una diapositiva).
Repasa la ortografía (para algo está el corrector automático).
Evita abusar de las viñetas, úsalas sólo para los puntos clave. De lo contrario lo fundamental y lo trivial se confunden.
Cuidado con las combinaciones de colores que hacen lagrimear y distraen.
Cuantas más diapositivas, menos efectiva es la presentación.
Cuantos más datos incluyas más dificil es seguir la presentación, cayendo la efectividad. Si van en gráficas, cuanto más sobrias mejor, y cuidado con el tamaño de la fuente.
Reduce al mínimo las animaciones. Las figuras flotando, girando y recorriendo la pantalla hacen que sea más fácil distraerse, aunque en ciertos casos pueden mejorar el impacto. Valora el riesgo.
La fuente que utilizas habla de ti. Escoge una que te guste y, sobre todo, intenta no usar la que viene por defecto, porque da una imagen de desidia que no te conviene.

Edúcame, Obi-Wan Kenobi…

En Todo BI veo el futuro cercano de la formación a distancia. Ya había leído acerca de una experiencia similar (una conferencia holográfica del Príncipe de Gales), pero es la primera vez que lo veo si no contamos Star Wars:

No es que sea revolucionario (y a juzgar por la descripción seguro que es caro: varias decenas de cámaras recogiendo datos de la presentadora y enviándolos a otras tantas que generan la imagen en el lugar donde se proyecta el holograma), porque es como una videoconferencia a lo grande, pero es muy muy llamativo. Me seduce la idea de dar cursos presenciales desde casa, pero sobre todo creo que su aplicación a la formación online llenará un campo que el videocasting cubre a medias.

Impartir una clase virtual puede hacerse en, por ejemplo, Second Life… pero un avatar no es lo mismo que un profesor de verdad, con sus gestos y su actitud presentes. Si hace unos días hablaba de que el formador suele quedar en segundo plano en el e-learning tal y como suele entenderse, estas experiencias me reafirman en la idea de que se pueden hacer las cosas mejor, y que además la tecnología que tenemos y la que tendremos lo piden a gritos.

Actualización: un análisis en CBC indica que los hologramas no eran tales, sino tomogramas (superposiciones de la imagen en la pantalla). Vamos, como un efecto especial, no una proyección en el espacio. Aunque no invalida la conclusión que comentaba (seguimos teniendo la videoconferencia, después de todo), no deja de ser una lástima. Paciencia.

Este curso ya me lo han dado

A aquellos que habéis hecho algún curso impartido por una consultora, sea de lo que sea: ¿os suena este vídeo?:

Si no lo conocéis me dan ganas de felicitaros, porque es probablemente el fragmento más visto desde la escena del bar de Casablanca. Pertenece a una película llamada El año de la garrapata, y mi impresión es que ha circulado hasta la saciedad por todas las consultoras del ramo y por las manos de todo formador del país. Yo mismo la he usado hace tiempo en un par de ocasiones en las que venía bien (cursos de técnicas de venta), pero como alumno la he tenido que sufrir en cursos de motivación -que todavía tiene un pase-, resolución de conflictos laborales (¡!) y hasta en una conferencia de una hora durante la pasada Expomanagement, a la que uno va confiando en ver cosas nuevas…
Está claro que el vídeo puede dar que hablar para valorar los puntos fuertes y débiles de según qué técnicas de motivación y según qué estrategias de venta. Es lógico, por tanto, que los formadores echemos mano de él en cuanto se nos presenta la oportunidad. Sin embargo esto me sugiere que hay cierta tendencia a no elaborar demasiado algunas partes de las exposiciones, y no es raro que se recurra a un relleno fácil como este, venga a cuento o no. Dos reflexiones, por tanto:

Cuidado al recurrir a la web en busca de material para los cursos. Seguro que a alguien se le ha ocurrido antes, y si tus alumnos tienen ya un cierto nivel, es probable que lo hayan visto antes.

Sería interesante que hubiera algo más de feedback entre los profesionales de esto, y pudiéramos darnos cuenta, por ejemplo, de cuándo un recurso está demasiado quemado.

Hacer algo respecto a la última es una de los objetivos de este blog, pero procuraré hacerme eco de cualquier otra iniciativa interesante en ese sentido. Por supuesto, si sabéis de alguna (foros, wikis, publicaciones, listas de correo, otros blogs) tenéis toda mi atención.

* Actualización Junio 2009: ahora que el vídeo ha sido usado en una campaña de publicidad televisiva, se acabó lo que se daba. Si ya era repetitivo, ahora sería lisa y llanamente perder tiempo de formación mostrando algo que todos conocen.